Capacitar a los docentes para que sean capaces de responder a los retos de la educación hoy, es una responsabilidad de las administraciones educativas públicas y privadas y de toda la sociedad. Necesitamos enfoques prácticos, multidisciplinares y fundamentados en la investigación, la experiencia y la vanguardia educativa. Pero también, que tengan en cuenta la realidad de las aulas y el punto de partida de los docentes. Nuestras propuestas responden a esta demanda ofreciendo pautas claras, didácticas, dinámicas e interactivas en las que el docente encontrará herramientas concretas para aplicar en el aula desde el primer día con un impacto significativo en el aprendizaje, el desarrollo del potencial de los alumnos y la personalización de la enseñanza.
Capacitar a los docentes para que sean capaces de responder a los retos de la educación hoy, es una responsabilidad de las administraciones educativas públicas y privadas y de toda la sociedad. Necesitamos enfoques prácticos, multidisciplinares y fundamentados en la investigación, la experiencia y la vanguardia educativa. Pero también, que tengan en cuenta la realidad de las aulas y el punto de partida de los docentes.
Nuestras propuestas responden a esta demanda ofreciendo pautas claras, didácticas, dinámicas e interactivas en las que el docente encontrará herramientas concretas para aplicar en el aula desde el primer día con un impacto significativo en el aprendizaje, el desarrollo del potencial de los alumnos y la personalización de la enseñanza.
Sabemos que tus necesidades pueden ir desde un curso de pocas horas a una propuesta más extensa. Por eso los contenidos se modulan, compactan o enriquecen adaptándose a tus necesidades. Sólo escríbenos, cuéntanos tus intereses y necesidades y te hablamos para conformar una oferta a tu medida.
Las jornadas y congresos cumplen una importante misión de concienciación y abre ventanas hacia la innovación y la cooperación docente. Es importante contar con comunicadores frescos, dinámicos, motivadores, con un contenido didáctico y bien estructurado y un mensaje fuerte y convincente, a la vanguardia.
Cursos organizados en módulos independientes que puedes abordar a tu ritmo para compaginarlo con tu trabajo docente. Te habilitarán para proponer una educación personalizada y con el foco puesto en el desarrollo del potencial de tus alumnos, sus destrezas de pensamiento y creatividad.
Sabemos que tus necesidades pueden ir desde un curso de pocas horas a una propuesta más extensa. Por eso los contenidos se modulan, compactan o enriquecen adaptándose a tus necesidades. Sólo escríbenos, cuéntanos tus intereses y necesidades y te hablamos para conformar una oferta a tu medida.
Las jornadas y congresos cumplen una importante misión de concienciación y abre ventanas hacia la innovación y la cooperación docente. Es importante contar con comunicadores frescos, dinámicos, motivadores, con un contenido didáctico y bien estructurado y un mensaje fuerte y convincente, a la vanguardia.
Cursos organizados en módulos independientes que puedes abordar a tu ritmo para compaginarlo con tu trabajo docente. Te habilitarán para proponer una educación personalizada y con el foco puesto en el desarrollo del potencial de tus alumnos, sus destrezas de pensamiento y creatividad.
Los alumnos con alta capacidad no son homogéneos, no responden a un perfil fácilmente identificable y sus necesidades son tan diversas como las de cualquier otro grupo. La respuesta educativa a este alumnado no pasa por recursos, tareas o ejercicios estandarizados que se les ofrece para ocupar el tiempo libre cuando acaban antes que sus compañeros, sino por ofrecerles un entorno enriquecido que reta su pensamiento crítico y creativo, todo el tiempo lectivo. Un entorno que sin duda beneficia a todo el aula.
Los alumnos con alta capacidad no son homogéneos, no responden a un perfil fácilmente identificable y sus necesidades son tan diversas como las de cualquier otro grupo. La respuesta educativa a este alumnado no pasa por recursos, tareas o ejercicios estandarizados que se les ofrece para ocupar el tiempo libre cuando acaban antes que sus compañeros, sino por ofrecerles un entorno enriquecido que reta su pensamiento crítico y creativo, todo el tiempo lectivo. Un entorno que sin duda beneficia a todo el aula.
Entender el concepto de alta capacidad y alejarlo de los mitos que le rodea, es la clave para responder a sus necesidades. ¿Qué queremos decir cuando decimos que un alumno o alumna tiene alta capacidad? ¿Qué implicaciones tiene para su aprendizaje y para su desarrollo emocional y social?
¿Cómo saber cuáles de mis alumnos tienen alta capacidad? ¿Qué debo saber de los test? ¿Cuáles son las necesidades de aprendizaje de este alumnado? ¿Cuándo debo responder y cómo? ¿Cómo afecta mi respuesta a su desarrollo emocional y social?
Enriquecimiento, compactación y aceleración: ¿Qué significa cada concepto? ¿Cuándo y cómo aplicarlos? ¿Cómo compaginar estas propuestas con las necesidades de todo el aula y responder desde los recursos disponibles?
Aspectos Emocionales y Sociales: Baja tolerancia a la frustración, dispersión, irreverencia, perfeccionismo o aislamiento, vagos o procrastinadores.. son muchos los aspectos negativos que se asocian a las altas capacidades ¿Qué hay de cierto en todo ello? ¿Por qué observamos estos comportamientos?
Personalizar el aprendizaje nos habla de preguntarnos los “por qué”, conocer el perfil de los alumnos y ofrecer un reto de aprendizaje abierto y flexible, que permita ser abordado desde distintos enfoques, intereses, capacidades y niveles de complejidad, modulando el ritmo y nivel de reto que ofrecemos a los alumnos, planteando para cada uno de ellos un objetivo personalizado y ofreciéndoles el agrupamiento y feedback necesarios para que alcance los logros planteados y así la escuela sea para todos una experiencia de aprendizaje positiva.
Personalizar el aprendizaje nos habla de preguntarnos los “por qué”, conocer el perfil de los alumnos y ofrecer un reto de aprendizaje abierto y flexible, que permita ser abordado desde distintos enfoques, intereses, capacidades y niveles de complejidad, modulando el ritmo y nivel de reto que ofrecemos a los alumnos, planteando para cada uno de ellos un objetivo personalizado y ofreciéndoles el agrupamiento y feedback necesarios para que alcance los logros planteados y así la escuela sea para todos una experiencia de aprendizaje positiva.
Personalizar nos obliga a transformar nuestra visión del rol docente, que pasa de distribuir contenidos y evaluar en qué medida el alumno es capaz de retenerlos a gestionar el aprendizaje y desarrollo, ofreciendo retos y guía como respuesta al perfil de cada uno de ellos, en un contexto de interacción grupal.
El nivel de reto es responsable de la motivación, implicación y rendimiento del alumno. Cuando éste no está ajustado el aburrimiento o bloqueo genera experiencias negativas que van desconectando al alumno y generando baja autoestima académica. Responder a las necesidades del alumno implica partir de su perfil para ofrecerle el nivel de reto y agrupamiento capaz de “activarlo” y ofrecerle sinergias de desarrollo
Necesitamos transformar nuestro contenido curricular en una propuesta flexible y multinivel de aprendizaje significativo, retador, motivador, que despierta la curiosidad e imaginación del alumno, le permite distintos enfoques, implicar sus intereses y desarrollar tanto sus destrezas de pensamiento crítico y creativo como sus fortalezas personales.
La evaluación es uno de los elementos que más influye en nuestro aprendizaje, actitud hacia la escuela y autoestima académica. Por eso, no podemos limitarnos a evaluar el final del recorrido esperando que el alumno llegue por sí sólo a lograr un determinado objetivo. Debemos capacitarnos para ofrecer guía, estímulo y herramientas concretas durante el proceso de aprendizaje. Un feedback que permita a cada alumno conocer cómo mejorar, de un modo explícito y claro.
Los alumnos han olvidado que son capaces de pensar, injerir, relacionar, analizar, concluir, tomar decisiones y resolver problemas. Han olvidado que el sentido común, la lógica, el conocimiento previo y la deducción nos pueden llevar a aprender por nosotros mismos. Desconocen que el aprendizaje debe implicar algo más que la memoria basada en la repetición, sin una comprensión profunda de aquello que tratan de retener. Sin la implicación de nuestras destrezas de pensamiento, el aprendizaje pierde significado, se vuelve tedioso y desmotivador, un mero entrenamiento para aprobar exámenes.
Los alumnos han olvidado que son capaces de pensar, injerir, relacionar, analizar, concluir, tomar decisiones y resolver problemas. Han olvidado que el sentido común, la lógica, el conocimiento previo y la deducción nos pueden llevar a aprender por nosotros mismos. Desconocen que el aprendizaje debe implicar algo más que la memoria basada en la repetición, sin una comprensión profunda de aquello que tratan de retener. Sin la implicación de nuestras destrezas de pensamiento, el aprendizaje pierde significado, se vuelve tedioso y desmotivador, un mero entrenamiento para aprobar exámenes.
Pensar no es tan sólo una capacidad, sino un hábito y una disposición, que debe ser trabajado, retado, estimulado y guiado para desarrollarse de forma explícita e implicarse en todos los ámbitos de nuestra vida, no como un ejercicio aislado, sino integrado en nuestra mentalidad, en nuestro modo de afrontar los retos de la escuela y la vida. Los alumnos necesitan ser conscientes de cómo su capacidad para pensar facilita y estimula su aprendizaje.
Nuestras funciones cognitivas nunca funcionan aisladas, tomamos decisiones al tiempo que comparamos o desglosamos el todo en sus partes, analizamos para resolver problemas de forma creativa. Sin embargo, ser consciente de estos procesos uno a uno por separado, nos permite mejorar nuestra destreza, del mismo modo que practicar los pasos de un baile, nos permitirá fluir al ejecutar la coreografía final.
El desarrollo de nuestras destrezas requiere de retos complejos. Pensar para llegar a una conclusión simple o ya conocida no tiene efecto en el desarrollo de nuestras destrezas. ¿Qué es un reto complejo y cómo valernos del contenido curricular para ofrecer esta complejidad?
Mejorar nuestros procesos y la eficacia de nuestro pensamiento requiere de interacción con aquellos que nos estimulan, complementan u ofrecen sinergias que nos llevan a mejorar. Unos alumnos no pueden ayudar a pensar a otros, ni el objetivo puede ser que todos concluyan lo mismo, al mismo tiempo y con la misma complejidad. Es por eso importante ofrecer a cada alumno el grupo, guía y complejidad que le permitirá pensar por sí mismo y mejorar en sus procesos.
La creatividad necesita ser retada durante nuestro aprendizaje. Nuestro auto-concepto creativo es responsable de nuestra autoestima y coraje para proponernos retos elevados, afrontarlos y persistir en ellos. Aunque el arte y las actividades plásticas, cuando se plantean de forma libre y abierta, suponen también un reto para nuestra creatividad, las matemáticas, la ciencia, la historia, la geografía o la lengua también deben implicarse en el desarrollo de nuestro pensamiento creativo.
La creatividad necesita ser retada durante nuestro aprendizaje. Nuestro auto-concepto creativo es responsable de nuestra autoestima y coraje para proponernos retos elevados, afrontarlos y persistir en ellos. Aunque el arte y las actividades plásticas, cuando se plantean de forma libre y abierta, suponen también un reto para nuestra creatividad, las matemáticas, la ciencia, la historia, la geografía o la lengua también deben implicarse en el desarrollo de nuestro pensamiento creativo.
Trabajar el pensamiento creativo no tiene que ver con pintar o hacer murales en el aula, sino con enfrentarse a problemas, analizarlos y buscar soluciones, también con buscar nuevas aplicaciones al conocimiento. Por eso, cuando retamos la creatividad de nuestros alumnos, les llevamos también a desarrollar su pensamiento crítico y a profundizar en los contenidos.
Típicamente, la escuela ofrece más un aprendizaje secuencial, basado en la memoria y la repetición, que un aprendizaje relacionado, significativo y creativo. Esto obliga al docente a pautar el ritmo y la complejidad y a esforzarse por tratar de llevar a todos los alumnos al mismo objetivo, al mismo tiempo, lo que hace imposible responder a las diferencias que presenta el alumnado. Un aprendizaje basado en el reto al pensamiento creativo de los alumnos, permite modular el ritmo y la complejidad, y da significado al aprendizaje, lo que reduce las dificultades de aprendizaje de un determinado número de alumnos que muestran dificultades para un aprendizaje secuencial.
Es cierto que todos los alumnos pueden mejorar en su capacidad para aportar, participar y ofrecer propuestas creativas, pero también es cierto que esta actitud tarda en surgir cuando no han estado expuestos a un entorno que les anime a tal participación. Pasar de un aprendizaje pasivo a un aprendizaje activo requiere de un proceso tanto para el alumno como para el docente. Antes de exponerlos a un reto creativo abierto, podemos incluir en nuestra práctica habitual, pequeños cambios que reten su curiosidad, imaginación, capacidad para relacionar y observar desde distintos puntos de vista, elementos imprescindibles de un pensamiento creativo.
Los primeros días del curso o la introducción a nuevo grupo de temas son claves para captar la atención e interés del alumnado. Un enfoque creativo de nuestros contenidos nos ayudará a motivar, implicar y a identificar su punto de partida, intereses, expectativas y necesidades, para responder de forma más eficiente.
El grupo, como el nivel de reto, puede ser motivador, desmotivador o bloqueante. Cuando reflexionamos sobre los motivos por los que agrupamos a nuestro alumnado y lo comparamos con aquello que realmente hacemos, nos damos cuenta de que en muchas ocasiones estamos trabajando en dirección contraria a nuestros objetivos. No se trata de elegir entre alumnos “homogéneos” o “hetereogéneos”, porque todos nuestros alumnos son diferentes entre sí. Se trata de entender las claves que generan sinergias, estímulo, motivación por ir más allá de lo esperado e implicación, para ofrecer agrupamientos capaces de ofrecer experiencias positivas para todos sus miembros.
El grupo, como el nivel de reto, puede ser motivador, desmotivador o bloqueante. Cuando reflexionamos sobre los motivos por los que agrupamos a nuestro alumnado y lo comparamos con aquello que realmente hacemos, nos damos cuenta de que en muchas ocasiones estamos trabajando en dirección contraria a nuestros objetivos. No se trata de elegir entre alumnos “homogéneos” o “hetereogéneos”, porque todos nuestros alumnos son diferentes entre sí. Se trata de entender las claves que generan sinergias, estímulo, motivación por ir más allá de lo esperado e implicación, para ofrecer agrupamientos capaces de ofrecer experiencias positivas para todos sus miembros.
¿Qué diferencia un grupo de un equipo? ¿Qué diferencia la colaboración del compromiso? ¿Dependencia, interdependencia o sinergias? ¿Qué beneficios ofrece el agrupamiento al aprendizaje y desarrollo de los alumnos? ¿Qué efectos negativos puede tener si no se gestionan bien estos agrupamientos?
O cómo convertir nuestros “grupos” en “equipos” de trabajo cohesionados y estimulantes. Para ello es necesario conocer qué hace que un equipo funcione y funcione para todos y cada uno de sus miembros y en qué aspectos debo fijarme para tomar decisiones a la hora de definir un agrupamiento.
A menudo pensamos que los intereses son inherentes al alumno, parte de su bagaje, inamovibles. Por el contrario, los intereses son modulables, estimulables y también podemos anularlos cuando el entorno genera aburrimiento o bloqueo. Una parte importante de este entorno es el grupo ¿Cuántos no hemos corrido un poquito más por no desligarnos de nuestros compañeros? ¿Cuánto no hemos rechazado correr porque nuestros compañeros nos aventajaban demasiado?
Construir un equipo motivador no es tarea fácil. No existen reglas ni fórmulas que nos permitan acertar siempre y desde el primer intento. Necesitamos desarrollar una determinada pericia, aprender de nuestros errores y estar dispuestos a rectificar. Para hacerlo con mayor eficacia debemos sistematizar la fijación de objetivos, la recogida de datos, y la evaluación constante de nuestras propuestas,
No podemos responder a aquello que no conocemos. Por eso, una escuela inclusiva, un modelo personalizado de educación, debe partir de la construcción de un perfil del alumno coherente y útil. Hay muchos items que podríamos recoger, pero no se trata de acumular mucha información -que probablemente acabe en un cajón- sino de elegir, priorizar y gestionar aquellos items más significativos y que sí vamos a ser capaces de gestionar.
No podemos responder a aquello que no conocemos. Por eso, una escuela inclusiva, un modelo personalizado de educación, debe partir de la construcción de un perfil del alumno coherente y útil. Hay muchos items que podríamos recoger, pero no se trata de acumular mucha información -que probablemente acabe en un cajón- sino de elegir, priorizar y gestionar aquellos items más significativos y que sí vamos a ser capaces de gestionar.
Capacidad, estrategias, fortalezas, personalidad, background familiar, académico y social, relaciones e interacciones, disposición y actitudes, intereses, motivación, autonomía, implicación, destrezas de pensamiento crítico y creativo.. hay muchos aspectos que diferencian a nuestros alumnos que nos ofrecen una dimensión mucho más acertada que el expediente académico y nos dan las claves que responden al “por qué” de sus actitudes o rendimiento.
Debemos reconocer nuestras limitaciones y definir nuestro ámbito de actuación posible, eso nos lleva a tener que elegir y tomar decisiones sobre qué elementos del perfil de mis alumnos son claves para que se desarrollen con destreza en mi asignatura, teniendo en cuenta mi perfil docente, el nivel educativo y el contexto del grupo-clase, priorizar y tomar decisiones sobre mis actuaciones de cara al grupo y a determinados alumnos.
Veremos cómo utilizar el propio contenido curricular y la combinación con algunas técnicas de dinámica de grupo para obtener la información que necesitamos y construir nuestra primera “foto” del perfil del nuestros alumnos, sin que ello suponga una inversión de tiempo adicional.
El objetivo no es recoger los datos. Estos nos tiene que servir para re-definir y modular nuestra programación, incorporar dinámicas que respondan a las necesidades, perfil e intereses de los alumnos, ofrecerles guía y herramientas para que desarrollen estrategias adecuadas de aprendizaje, estudio, participación, metacognición y avancen hacia un aprendizaje más autónomo, activo y eficaz.
Muchos conocemos la importancia de nuestra labor como guías del aprendizaje, el efecto de un halago o de una reprimenda, sabemos de cómo la relación que establecemos con nuestros alumnos impulsa o bloquea el aprendizaje. Pero quizá no tantos sepamos cómo identificar actitudes, bloqueos o disposiciones en las que podemos intervenir y cómo intervenir para que el alumno cambie de actitud y mejore su rendimiento.
Muchos conocemos la importancia de nuestra labor como guías del aprendizaje, el efecto de un halago o de una reprimenda, sabemos de cómo la relación que establecemos con nuestros alumnos impulsa o bloquea el aprendizaje. Pero quizá no tantos sepamos cómo identificar actitudes, bloqueos o disposiciones en las que podemos intervenir y cómo intervenir para que el alumno cambie de actitud y mejore su rendimiento.
A lo largo de nuestros años de escuela y nutridos por nuestras experiencias de aprendizaje, vamos conformando nuestra “mentalidad” de aprendizaje y nuestras “disposiciones y actitudes”. Aquellos alumnos que han sido retados adecuadamente y han recibido guía y herramientas ajustados a sus necesidades, estarán preparados para asumir retos cada vez mas complejos. Saben qué hacer para obtener logros y qué hacer si no los obtienen (“mentalidad de crecimiento”) Aquellos alumnos que se han enfrentado a retos por encima o por debajo de su capacidad no han tenido esta oportunidad y probablemente crean que su rendimiento depende exclusivamente de su capacidad, “lo se o no lo sé” (“mentalidad fija”). Desconocen qué pueden hacer para trabajar hacia la consecución de logros o cómo hacerlo de una forma eficiente.
Calificar y evaluar generan un impacto diferente en el aprendizaje, desarrollo y motivación de los alumnos, que debemos conocer para ser conscientes de nuestra influencia en el auto-concepto del alumno, así como ser capaces de sistematizar nuestras acciones de feedforward (ofrecer instrucciones y herramientas de antemano) y de feedback (ofrecer evaluación y comentarios de mejora durante el proceso y al finalizar el mismo)
¿Qué hay detrás de la procrastinación, el rechazo sistemático a cualquier tarea, la desmotivación y desinterés, la falta de participación e implicación, o de una actitud irreverente, desafiante o burlesca? Nuestros jóvenes no nacieron vagos ni desmotivados, éstas son actitudes que se van desarrollando a base de acumular experiencias negativas de aprendizaje y una actitud errónea hacia su rol como aprendices. Necesitan que les hagamos reflexionar sobre éstas y que les aportemos herramientas y oportunidades para cambiarlas.
Para algunos alumnos, el bajo rendimiento tiene más que ver con la falta de estrategias de aprendizaje adecuadas que con la falta de capacidad para rendir. Muchos no toman apuntes, no trabajan los contenidos, no lo relacionan ni lo hacen “suyo”, o lo hacen desde una perspectiva de copiar y acumular cuanto más datos mejor, datos que sólo aspiran a acumular, pero no a comprender. Necesitan que les mostremos cómo una adecuada técnica de toma de apuntes, realización de esquemas y mapas mentales, orientados, no a reproducir el contenido, sino a comprenderlo y relacionarlo, les lleva a aprovechar mejor el tiempo lectivo y de estudio fuera de clase, generando una experiencia positiva que les motiva a implicarse más.
Algunas propuestas de aprendizaje enriquecido se orientan hacia una investigación ampliada -proponen al alumno bucear en recursos diversos para conocer contenidos de su interés- o a incorporar tecnología que pretende hacer más atractivas las tareas. Pero enriquecer no es entretener, sino plantear el aprendizaje desde el descubrimiento de lo desconocido, la indagación orientada a la resolución de problemas, añadir complejidad buscando respuesta a los grandes retos de nuestra sociedad, cuestionar lo establecido, descubrir y provocar intereses, puntos de vista inusuales, jugar con el contenido, llevarlo hacia donde la imaginación y la curiosidad del alumno le lleve.
Algunas propuestas de aprendizaje enriquecido se orientan hacia una investigación ampliada -proponen al alumno bucear en recursos diversos para conocer contenidos de su interés- o a incorporar tecnología que pretende hacer más atractivas las tareas. Pero enriquecer no es entretener, sino plantear el aprendizaje desde el descubrimiento de lo desconocido, la indagación orientada a la resolución de problemas, añadir complejidad buscando respuesta a los grandes retos de nuestra sociedad, cuestionar lo establecido, descubrir y provocar intereses, puntos de vista inusuales, jugar con el contenido, llevarlo hacia donde la imaginación y la curiosidad del alumno le lleve.
Un reto de aprendizaje no es un objetivo de aprendizaje curricular, sino un problema o situación a resolver que nos obliga a investigar, a pensar, a tomar decisiones, arriesgarnos y resolver. El resultado es incierto y diferente para cada alumno o equipo de alumnos. Convertir mi contenido curricular en un reto de aprendizaje nos permite responder a la diversidad del aula, enriquecer el aprendizaje haciéndolo más significativo y motivador y compactar los contenidos de forma que, con la práctica, verás que implicas menos tiempo.
Bajo la expresión de “jugar” queremos significar la acción de ver nuestro contenido curricular como un todo y buscar relaciones, conexiones y aplicaciones que enriquecen, motivan y dan sentido al aprendizaje del alumno, al tiempo que despierta intereses y lo prepara para su futuro profesional. Se trata de identificar nuestro “cuore” y encontrar un hilo conductor que lo vaya desarrollando hasta recorrer ese contenido (y mucho más), llevado por la curiosidad, intereses e imaginación de los alumnos.
Lo que realmente enriquece y motiva el aprendizaje, no es nuestra capacidad para volcar más y más información, por muy interesante que ésta pueda resultar, sino que los alumnos lleguen a ella implicando sus destrezas de pensamiento, cuestionando, deduciendo, creando. Para ello, tenemos que ser capaces de manejar técnicas y dinámicas que nos permita “sacar” de ellos y llevarles allí donde queremos llevarles, en función de su perfil.
Debemos aspirar a enriquecer el aprendizaje para todo el alumnado, y al tiempo ser conscientes de las necesidades especificas de algunos alumnos. Las aulas y clubs de enriquecimiento deben conformarse para ofrecer a todos aquellos alumnos con inquietudes y necesidades de profundización mayores, un entorno retador y estimulante que desarrolle su potencial e intereses.
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